Columnas
10 de noviembre de 2006
Robo de cables de tendido eléctrico

El robo de cables de cobre es una modalidad delictiva que ha registrado un crecimiento vertiginoso y alarmante en nuestro país, causando millonarias pérdidas a las empresas perjudicadas y afectando directamente a los usuarios de servicios públicos esenciales, como energía eléctrica y teléfono. La razón de esto se encuentra en el buen precio internacional del metal rojo y en las elevadas tarifas a las que se transa en el mercado negro. No olvidemos que alcanzó un valor récord de más de 3,300 dólares la tonelada, que la oferta mundial es limitada y la demanda creciente, en particular de China, que se estima consumirá el 22% del cobre mundial en 2006.

Las cifras que maneja Chilectra hablan de 21 toneladas robadas durante el año pasado, con pérdidas que bordean los 750 millones anuales. Hasta agosto de 2006 habían sido sustraídas siete toneladas de cable, seis veces más que el año anterior a la misma fecha.

En tanto, sólo durante el primer semestre de este año, Telefónica había reportado dos mil 447 hurtos de cable, por un total de 237 mil 400 metros. En 2005, la pérdida por concepto de material de repuesto y mano de obra fue de 1.500 millones de pesos. Este año la cifra ya llegó a los $2.500 millones.

Sin duda que se trata de un problema nacional, que en la región de Valparaíso se ha casi duplicado, con los consabidos perjuicios para amplios sectores de la población. Es por eso que he valorado el apoyo mayoritario que dio la Cámara de Diputados al proyecto de ley que tipifica el delito de robo de tapas de alcantarillado o de cauces y modifica el Código Penal en lo referente a los ilícitos relacionados con el robo y receptación de cables de cobre y metales del mobiliario urbano. Además de proteger a las empresas de este delito creciente, esto refleja que estamos trabajando para dar una solución a los habitantes de Reñaca Alto y Forestal, que hace tiempo son blanco de estas malas prácticas , quedando poblaciones completas sin suministro de luz eléctrica ni servicio telefónico, aisladas y a merced de los delincuentes.

Es urgente sancionar duramente estos delitos, terminando con el círculo vicioso del hurto y la receptación de cableado eléctrico, pues mientras haya poder de compra va a seguir existiendo el robo.

Sin embargo, también urge resguardar a la ciudadanía de un segundo desamparo en que quedan con estos hechos. Ello porque, a pesar que los pobladores afectados hacen las denuncias, las empresas respectivas se demoran meses en reponer el servicio que ha sido cortado, pero lo que es más grave, les sigue cobrando la mantención. Ese tipo de situaciones motivó la presentación de una indicación al proyecto de ley en cuestión, para prohibir el cobro de servicios domésticos (gas, agua, teléfono, luz, alcantarillado) si éste se ha interrumpido por el robo de algún elemento necesario para su suministro.

Como autoridades, debemos atender las necesidades de la ciudadanía. Sin duda, ésta es una sentida demanda de los chilenos afectados por este delito y, por lo mismo, es deber nuestro saber adaptarnos a los nuevos escenarios y responder legislativamente. Esa es la idea de esta iniciativa.


Diputado Francisco Chahuán