Columnas
11 de octubre de 2006
Tecnologías y desarrollo humano

El último Informe sobre Desarrollo Humano en Chile 2006 "Las tecnologías: ¿Un salto al futuro?", presentado recientemente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), concluyó que el uso masivo en nuestro país del celular, la televisión, el computador e Internet no producirán un salto cualitativo hacia el desarrollo humano si, al mismo tiempo, no se crean las condiciones que permitan ponerlas al servicio de los fines de la sociedad y las personas.

El documento arroja que mientras muchos chilenos valoran las tecnologías de la información y creen que ayudarán al país a dar un salto al desarrollo, también les tienen temor. De hecho, la mitad de los encuestados piensa que su expansión no es controlada por la propia sociedad y, aunque puede reducir las desigualdades, también puede crear un nuevo tipo de brechas. Eso explicaría que una buena parte de ellos no se sienta plenamente integrada a esos cambios, relación que cambia notoriamente cuando se trata de los adolescentes (14-17 años), donde un 84% se siente dentro y sólo un 15 fuera.

Este no es un tema menor cuando el envejecimiento progresivo de nuestra población hace presumir que el año 2020 los adultos mayores representarán casi el 14% del total de chilenos. Esto, que sin duda provocará cambios significativos en las demandas por servicios, el transporte y la asistencia de salud, genera una responsabilidad evidente en términos legales y sociales. Este último aspecto tiene que ver con las conclusiones emanadas por el Informe del PNUD, que constata que las nuevas tecnologías de la comunicación y la información no producirán, por sí solas, un salto cualitativo hacia el desarrollo humano.

Un análisis de las transformaciones ocurridas en la educación, el trabajo y en el acercamiento de los ciudadanos a sus representantes políticos, muestra que en estos tres ámbitos las promesas hechas respecto de la incorporación de la tecnología no se han cumplido a cabalidad. Por lo mismo, éstas serán una oportunidad para el país sólo si se crean las condiciones que permitan ponerlas al servicio de la sociedad y las personas.

De esto se desprende que no basta con adquirir más y mejores tecnologías de nuevo tipo, ni con difundirlas por todos los rincones y reconvertir los procesos productivos, políticos y sociales a las exigencias de aquellas. El desafío es saber apropiarse de ellas y saber usarlas.

Existe evidencia de que en escuelas se han producido saltos importantes en el uso y conocimiento de Internet, en la introducción de nuevas formas de enseñanza y de que hay una gran valoración de su utilidad para la educación tanto por parte de los estudiantes como de los profesores. Lo mismo sucede en empresas que han empezado a usar estas tecnologías en forma estratégica.

Sin embargo, lo que está más claro es que las nuevas tecnologías no bastan por sí solas y requieren de complementos para su funcionamiento óptimo. Tenemos que saber aprovechar las potencialidades y neutralizar sus amenazas, lo que pasa por disponer de condiciones socioculturales que no se desprenden de la expansión de las tecnologías mismas, sino que deben ser creadas intencionalmente por la sociedad. De ahí que el informe sostenga que no hay atajos tecnológicos para el desarrollo humano.


Diputado Francisco Chahuán