27 de febrero de 2006
Transparencia y democracia
Hace menos de un año, la Fiscalía de Valparaíso informó que en este Puerto se registraba diariamente un promedio de 20 denuncias por robos.
A esa cifra había que sumar una estimación de todos los hechos que no eran comunicados a Carabineros o Investigaciones.
En esa época, una encuesta de la Fundación Paz Ciudadana también revelaba que más del 61% de las personas consultadas afirmaba que la delincuencia había aumentado en el último año y casi el 66% estimaba que había sido más violenta.
Esos datos y la sensación ambiental permiten cuestionar la positiva evaluación que ha hecho el Gobierno respecto de su quehacer frente a la delincuencia.
Porque, además de un optimismo exagerado y nula autocrítica, el estancamiento de una situación grave no es, como ellos pretenden, aplaudible.
A nivel nacional, resaltaron una estabilización tras 8 años de incremento, lo que parece más autocomplacencia y mediocridad, que triunfo real.
Es verdad que pudo haber subido menos que otras veces, pero está en su punto más alto en la historia de estos registros. Asimismo, decir que todavía se requiere tiempo y perseverancia para ver una baja sustantiva casi raya en el abuso, si consideramos que ya son demasiados años con el mismo discurso.
Nuestra región ocupa el primer lugar de denuncias por delitos de mayor connotación social durante el periodo 2004-2005 y Viña del Mar ocupa el lugar Nº 18 de entre las 90 comunas con más de 50 mil habitantes.
Por lo pronto, si en el país existe un piso de cuatro millones de delitos al año y la cifra sigue estable, durante este año se cometerá la misma cantidad de violaciones.
La tarea gubernamental debe ser reducir los índices de delincuencia en el país, no mantener tasas que de por sí son alarmantes.
Compararnos con ciudades como Río de Janeiro o Lima tampoco es gran consuelo.
El Gobierno debe asumir oficialmente la gravedad del tema, que afecta la calidad de vida de la sociedad entera.
Mientras no se reconozca que estamos en un nivel crítico de delincuencia, es poco probable que las autoridades trabajen de manera metódica y persistente y con todas las herramientas necesarias.
Asimismo, es preocupante que estos informes no contemplen aspectos relacionados con la rehabilitación.
Hoy la policía detiene, la justicia condena y la gente cumple en la cárcel, pero no se logra cerrar el flujo de ingreso de menores a las carreras delictuales. El desempleo, la marginación, la pobreza, el alcoholismo y la drogadicción, la falta de educación y de oportunidades, deben atenderse; de lo contrario, no vamos a lograr disminuir la delincuencia en Chile.
Es esperable que el gobierno de Michelle Bachelet responda a los compromisos que asumió en esta materia durante la campaña presidencial, como la creación del Ministerio de Seguridad Pública y el aumento de la dotación de Carabineros en 1.500 efectivos por año. De lo contrario, sólo podremos mantenernos "estables dentro de nuestra gravedad".
Diputado Francisco Chahuán
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