Columnas
15 de diciembre de 2006
Antenas de telefonía celular

Hace un mes, dos grupos de pobladores protestaron en Recreo y Reñaca Alto por un mismo problema: la instalación de antenas de telefonía celular en sus barrios. A pesar que aún no está del todo claro si afectan la salud humana y que indudablemente afean el entorno, se estima que ya son 120 las antenas que se han levantado en Viña del Mar, 40 de las cuales están emplazadas sólo en Nueva Aurora. Y la cifra amenaza con aumentar.

En julio de este año visité al ministro de Transportes y Telecomunicaciones para hacerle ver este problema. Fruto de la reunión, surgió su compromiso de fiscalizar, ordenar la situación de estas estructuras en el futuro y de pedir a la Presidenta otorgue urgencia al proyecto de ley que somete su instalación al sistema de evaluación de impacto ambiental, a través de un estudio que permita intervenir en la calificación a los vecinos directamente afectados, cosa que hoy no sucede.

En otro tema, pero en la misma línea, pedí al ministro su apoyo al proyecto de ley que presenté con el objeto que todos los aparatos de telefonía celular indiquen claramente los índices de contaminación electromagnética que emiten, para que los usuarios conozcan los riesgos a los que se exponen con su uso. Ambas iniciativas, enmarcadas en la necesidad de resguardar la salud de las personas, siguen esperando.

Hay que abordar este problema a la brevedad. Los sectores más modestos no pueden seguir siendo blanco de estos aparatos; porque claro, no se instalan en cualquier parte. Y hay que someter las antenas a mantención, cosa que hoy no está sucediendo.


Diputado Francisco Chahuán