Columnas
28 de septiembre de 2006
Educación de calidad para todos

En mayo y junio, los estudiantes secundarios pusieron en jaque al Gobierno tras impulsar multitudinarias marchas y paralizaciones, que congregaron a más de un millón de alumnos y profesores. Las protestas tenían por objetivo lograr mayores recursos y una profunda reforma a la educación pública, pero de paso tuvieron el gran mérito de poner en el centro del debate el tema de la calidad. Las movilizaciones finalizaron tras el anuncio presidencial de 192 millones de dólares adicionales para el sector y la instalación de una comisión para estudiar las reformas en cuestión.

En las últimas semanas han tenido lugar nuevas protestas de estudiantes en reclamo de mayor celeridad en el trabajo de la Comisión y los profesores también se han movilizado en busca de mejoras salariales. Esto ha sido matizado con el anuncio de la Presidenta Bachelet, de un aumento de 7,2 % del presupuesto de la cartera para el próximo año, equivalente a 330 millones de dólares.

Al anunciar el incremento, la Primera Mandataria dijo que el suyo es un gobierno que está dando respuestas y soluciones y que los mayores recursos se destinarán principalmente a entregar becas a unos 9 mil estudiantes pobres, para su ingreso a las universidades, y a ampliar el acceso a la educación preescolar.

Sin duda, se trata de una buena noticia. La educación debe ser prioritaria si queremos considerarnos un país desarrollado. Sin embargo, más allá de los esfuerzos y avances sectoriales, los resultados siguen dejando mucho que desear.

Desde 1990 se ha más que triplicado la inversión en educación, sin que ello se haya traducido en mejoras sustantivas. Esto afecta nuestras expectativas como país, pues la construcción de sociedades democráticas, cohesionadas y en crecimiento, se logrará efectivamente si la educación es ubicada como eje de los proyectos de desarrollo, de las políticas públicas y de las iniciativas de integración regional, por ser el fundamento de la convivencia pacífica, tolerante y solidaria.

Inyectar recursos no garantiza progreso. Hay que cambiar la óptica, porque ya se ha demostrado que "más de lo mismo" no sirve. Después de 16 años de gobiernos de la Concertación se puede afirmar que hay un completo estancamiento en los resultados; que los niños y jóvenes están recibiendo una educación de muy baja calidad; que ésta es aún peor en los niveles socioeconómicos bajo y medio; y que, comparado internacionalmente, Chile está cada vez más rezagado.

En virtud de este panorama, como Alianza por Chile hemos planteado varias medidas, entre las que se cuenta educación preescolar para toda la población; doblar el monto de la subvención escolar y crear una subvención de excelencia para que ningún joven talentoso se quede sin la posibilidad de recibir instrucción de excelencia; un nuevo Ministerio de Educación, que diseñe políticas educativas a largo plazo, eficaz en la fiscalización de resultados, y con capacidad de exigir el logro de estándares de calidad. Esto, entre varias otras cosas.

Aspiramos a una sociedad en que los padres puedan escoger la educación de los hijos cualquiera sea su situación socioeconómica y que el Estado, cumpliendo un rol fundamental, les garantice a todos, especialmente a las familias más pobres, una educación de calidad.


Diputado Francisco Chahuán