Columnas
6 de abril de 2007
Monumento a Juan Pablo II

Con motivo del vigésimo aniversario de la visita del extinto Papa Juan Pablo II a Chile, y en especial a Viña del Mar, recientemente presenté -junto a otros parlamentarios- un proyecto de ley con el objeto de erigir un monumento en su memoria en la Ciudad Jardín. La idea es que se emplace, de preferencia, en el sector de Rodelillo, donde el Sumo Pontífice celebró la misa dedicada a las familias chilenas.

En esa oportunidad, y a propósito de la conservación de las familias, el Santo Padre señaló: "Queridos esposos y esposas de Chile, vuestra misión en la sociedad y en la Iglesia es sublime. Por eso habéis de ser creadores de hogares, de familias unidas por el amor y formadas en la fe".

Bellas palabras, por cierto, que complementó con su defensa a la vida, al expresar: "Frente a una mentalidad contra la vida, que quiere conculcarla desde sus albores, en el seno materno, vosotros, esposos y esposas cristianos, promoved siempre la vida, defendedla contra toda insidia, respetadla y hacedla respetar en todo momento. Sólo de este respeto a la vida en la intimidad familiar, se podrá pasar a la construcción de una sociedad inspirada en el amor y basada en la justicia y en la paz de todos los pueblos".

El llamado que con tanta fuerza nos hiciera en aquella inolvidable ocasión el Santo Padre no era sino un corolario de la enseñanza que nos impartiera en la Encíclica "Familiaris Consortio", promulgada en 1981, cuando nos manifestó: "Hay que condenar totalmente y rechazar con energía cualquier violencia ejercida por las autoridades a favor del anticoncepcionismo e incluso de la esterilización y el aborto procurado. Al mismo tiempo, hay que rechazar como gravemente injusto el hecho de que, en las relaciones internacionales, la ayuda económica concedida para la promoción de los pueblos esté condicionada a programas de anticoncepcionismo, esterilización y aborto procurado."

¡Qué magníficas enseñanzas nos dejó el Papa, que hoy cobran tanta vigencia, especialmente cuando se insiste majaderamente con la legalización del aborto, bajo diversas denominaciones, que tratan de encubrir este atentado contra la vida!

No podemos olvidar, además, que la figura de Juan Pablo II tuvo especial importancia para nuestro país, ya que, a través de su excelsa mediación -lo que demostró fehacientemente su profunda convicción por la defensa de la vida- evitó un conflicto inminente con un país hermano.

Por estas razones, debemos promover una campaña, no sólo apoyada por la comunidad viñamarina, sino que por toda la región, para que se erija dicho monumento a este hombre ejemplar, gran defensor de la vida y de la unidad familiar, que pronto será elevado a los altares como santo de la Iglesia. Asimismo, hemos planteado la idea de construir en ese mismo lugar un parque dedicado a la familia, para mantener vivo su recuerdo para las futuras generaciones.

Parece adecuado comentar que el monumento propuesto no implicará gastos para el erario nacional, ya que se financiará mediante erogaciones populares, obtenidas a través de colectas públicas, donaciones y otros aportes, que se enterarán en un fondo especial que se establecería para estos efectos.

Debemos fijarnos como meta, entonces, en esta Semana Santa, contar con este monumento antes de que el Papa Bueno -como se le conoce hoy en día- sea canonizado. En ese sentido, llamo a todas la autoridades regionales a que apoyemos decididamente esta iniciativa, para su pronto tratamiento legislativo.


Diputado Francisco Chahuán