Columnas
7 de abril de 2007
Quieren matar a Cristo

El revuelo causado por el reciente documental del cineasta norteamericano James Cameron no es casual ni gratuito. Este, que habla del supuesto descubrimiento del sepulcro de Jesús, es una verdadera afrenta al mundo cristiano y se viene a sumar a un sinnúmero de otros intentos similares en el pasado, que nuevamente ataca la fe de millones de personas en el mundo. En 90 minutos, el documental pone en entredicho la resurrección y el celibato de Jesucristo, pilares fundamentales del cristianismo. Los realizadores fundamentan su trabajo en pruebas científicas, pero omiten el rechazo que el trabajo audiovisual ha generado en arqueólogos que rechazaron su veracidad, en circunstancias que en los alrededores de la supuesta tumba -descubierta en 1980- se han encontrado otras 71 con el nombre de Jesús, que era muy común en aquella época.

Cuesta entender tanto agravio al cristianismo, considerado la religión del amor, dado que nos enseña cuánto nos ama Dios, hasta el punto de enviarnos a su Hijo único, no para juzgarnos, sino para que el mundo se salve por él.

Ciertamente es un tema polémico y lo más probable es que eso –que a menudo es sinónimo de dólares- haya motivado el documental. De cualquier manera, éste no es más que otro producto de nuestra sociedad de consumo, donde lamentablemente hoy más importan las formas que el fondo, donde el lujo, la apariencia y la belleza efímera deslumbran, donde el vacío y en sinsentido se está apoderando de las personas, lo que se traduce en búsquedas desesperadas por evadir la realidad. Basta ver las cifras de alcoholismo y drogadicción, de suicidios y depresión.

Ante esto debemos tomar conciencia de nuestra misión, fortalecer nuestra fe, ejercitar nuestro deber de ser buenas personas, cristianos activos, esperanzados en una sociedad mejor, más humana, sensible y solidaria.

Como respuesta a este nuevo ataque al cristianismo, y más aún en Semana Santa, debemos defender de manera decidida el mensaje de amor que nos dejó Jesús, que es más importante y lo único que puede mejorar el mundo. En definitiva, a quienes quieren matar a Cristo, no les pagaremos con la misma moneda.


Diputado Francisco Chahuán