10 de enero de 2007
Frente Parlamentario por la Vida
En una sección titulada "Reflexiones ante los riesgos del desaliento", una agencia noticiosa publicó recientemente un artículo titulado "La cultura de la vida, un empeño afirmativo". En éste, el profesor Gonzalo Herranz, del Departamento de Humanidades Biomédicas de la Universidad de Navarra, analiza el hecho de que la acción de los movimientos provida no está exenta del desgaste que produce una lucha que aparentemente da pocos frutos. Fundamentalmente, el artículo habla de la amargura y las heridas que se dejan entrever como resultado de la incomprensión y la lucha contra un enemigo poderoso y omnipresente: la "cultura" de la muerte. Por eso subraya que se trata de un empeño permanente.
Es en ese contexto que 61 diputados de distintas bancadas fundamos el Frente Parlamentario por la Vida y firmamos la declaración "Globalicemos la cultura de la Vida". La iniciativa surgió de la necesidad de combatir ese desaliento y a partir de varias convicciones compartidas. Entre ellas, por ejemplo, que el primer derecho humano es el derecho a la vida, sin ningún tipo de discriminación. Que, por eso, todo ser humano debe ser protegido y respetado, desde el momento de la concepción. Que del respeto a la vida depende el respeto de todos los demás derechos de carácter individual, social, económico, político, etc. Y que la primera responsabilidad como legislador, es defender incondicionalmente la vida de cada ser humano y su dignidad.
Lo anterior dio curso a los siguientes compromisos: respetar y hacer respetar toda vida humana, desde la concepción hasta su muerte natural; rechazar todo proyecto de ley que acepte o suponga cualquier tipo de práctica abortiva, eugenésica, eutanásica, de encarnizamiento terapéutico, mutilante, clonizante o que manipule la vida humana; denunciar toda acción atentatoria contra ésta, cualquiera sea su origen o motivación; promover y apoyar instituciones públicas o privadas que prioricen acciones de asistencia física, afectiva, médica y moral a las familias y muy especialmente a las mujeres en edad fértil, siempre dentro de los principios señalados.
Hoy, cuando la Iglesia defiende los derechos de los trabajadores o la necesidad de un auténtico desarrollo para los pueblos, en general su enseñanza es bien recibida. En cambio, cuando la Iglesia recuerda la importancia de defender la vida desde el instante de la concepción y cuando rechaza el aborto, entre otros temas, la reacción -también en general- no es la misma. Más bien es de desaprobación y se critica a un supuesto afán de imponer su visión. Lo que no se comprende es que todas sus defensas las hace basándose en una idea de la persona humana, de su dignidad, de su dimensión social y que el derecho a la vida es un capítulo fundamental en la Doctrina Social de la Iglesia.
El Frente Parlamentario por la Vida coincide con esa visión y quiere ser un aporte para evitar el desaliento de todos aquellos que defienden a las personas desde el instante de su concepción.
Diputado Francisco Chahuán
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