Columnas
27 de abril de 2007
Participación ciudadana

"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad". Esas palabras, atribuidas al autor de la teoría de la relatividad, Albert Einstein, son útiles para dimensionar lo que se puede lograr cuando se quiere algo con vehemencia. Ahora bien, si a un deseo colectivo le sumamos un liderazgo positivo y la unión organizada de las fuerzas, los efectos pueden ser impresionantes.

Recordemos cuando, en junio del año pasado, el líder de una serie de marchas contra la delincuencia organizadas en Santiago se reunió con el entonces ministro del Interior, Andrés Zaldívar, para entregarle cerca de tres mil firmas y testimonios de personas asaltadas que se recolectaron durante una movilización ciudadana. En esa ocasión, la cara visible del incipiente movimiento precisó que "no hemos venido a pedir favores, sino a exigir nuestro derecho a la seguridad". Y así, manifestándose, lograron que el tema de la seguridad ciudadana tomara un lugar preponderante en la agenda pública.

Recientemente, la Unión Vecinal 106 de Reñaca Alto, presidida por don Marcos Castillo, dio un nuevo ejemplo de unión de fuerzas y organización democrática. Ante el dilema de qué destino darle a un terreno que hoy es propiedad del Serviu, los habitantes del sector convocaron a un plebiscito. La idea era definir si el sitio en cuestión sería usado para construir un Centro Comunitario o una Tenencia de Carabineros. El resultado fue decidor: el 98% de los votantes apoyó la segunda idea. Pero más allá del resultado mismo, me parece destacable la iniciativa de llamar a votar para resolver las diferencias, que ochocientas personas hayan concurrido voluntariamente -un día sábado- y que éstas representaran más del 50% de las personas habilitadas para sufragar.

Un pronunciamiento de este tipo es inédito y muestra que la comunidad está viva, que las personas se están coordinando para reclamar seguridad y ejercer su derecho a la participación ciudadana, entendida ésta como la intervención organizada en la actividad pública en pro de la defensa de los intereses sociales.

Los gobiernos y los legisladores debemos valorar este tipo de manifestaciones, en circunstancias que la participación ciudadana es básica en la defensa de los derechos humanos, en la calidad de los servicios públicos, en la transparencia de la justicia, en el combate a la corrupción, en la fiscalización del quehacer gubernamental.

Sólo haciendo pleno uso de nuestros derechos y siendo miembros activos en los procesos de participación podremos ser generadores de cambios a gran escala: en conciencia, comprometidos con el largo plazo y teniendo una visión general e interdependiente como guía de nuestro comportamiento. De esta forma, por lo demás, se nutre un círculo virtuoso que refleja la importancia del pleno uso de los derechos adquiridos, a la vez que potencia mayores índices de responsabilidad individual y colectiva.

Por todo ello, debemos aportar para fundar una verdadera cultura de participación en todos los ámbitos, de manera que todos los canales se abran y los ciudadanos sean escuchados siempre y no sólo cuando se acercan las elecciones.

Los vecinos de Reñaca Alto ya han dicho lo que quieren y necesitan. Ahora es el turno de la Dirección General de Carabineros, de la Municipalidad de Viña del Mar y del Gobierno Regional, de saber escuchar las demandas ciudadanas. Está de más decir que, por supuesto, desde ya cuentan con el apoyo de este diputado.


Diputado Francisco Chahuán