· Se requiere la firma de 20 naciones para que el Tratado de Marrakech entre en vigencia, creando un conjunto de excepciones obligatorias al derecho de autor en beneficio de las personas no videntes, con discapacidad visual u otras dificultades. En la actualidad, el 5% de la totalidad de los textos en el mundo están disponibles en “formato accesible” para esa población.

El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Francisco Chahuán destacó el unánime respaldo que dio esa instancia al proyecto de acuerdo que aprueba el Tratado de Marrakech, que busca facilitar el acceso a textos impresos a las personas ciegas, con discapacidad visual u otras dificultades.

La iniciativa, establecida en Marrakech el 27 de junio de 2013 por la organización Mundial de la propiedad Intelectual (OMPI) ofrece a los países que lo suscriben la posibilidad de adaptar una obra sin que sea necesario regirse por las normas sobre propiedad intelectual.

Chahuán precisó que “si bien nuestra legislación ya ha adoptado esta norma en virtud de las modificaciones a la ley 17.336 realizadas en 2010, creemos que es muy importante que la Sala apruebe este tratado para generar las condiciones para permitan que entre en vigor”.

Ello, explicó el titular de la Comisión, considerando que se requiere que 20 estados adhieran a sus postulados. Hasta ahora 11 países lo han aprobado y Chile sería la quinta nación latinoamericana en suscribirlo, después de Argentina, Uruguay, El Salvador y México.

El parlamentario dijo que la norma permitirá el intercambio transfronterizo de obras adaptadas al Braille (u otros sistemas), facilitando su llegada a personas con problemas de tipo visual y apunta a avanzar en materia de integración, considerando que las estimaciones apuntan a que el 5% de la totalidad de los textos en el mundo están disponibles en “formato accesible”, por lo que este tratado hará posible ampliar el catálogo.

Chahuán agregó que el Tratado de Marrakech crea un conjunto de limitaciones y excepciones obligatorias al derecho de autor en beneficio de las personas no videntes, con discapacidad visual u otras dificultades como complicaciones físicas para sostener, manipular o incluso centrar la vista de manera apropiada para acceder al contenido de los textos impresos.

Vale señalar que por “ejemplar en formato accesible” se entenderá la reproducción de una obra, de una manera o forma alternativa que dé a los beneficiarios acceso a ella, siendo dicho acceso tan viable y cómodo como el de las personas sin discapacidad visual o sin otras dificultades para acceder al texto impreso. Dicho ejemplar deberá ser utilizado exclusivamente por los beneficiarios y respetando la integridad de la obra original.