Parlamentario RN planteó el tema a pocos días que en el Metro de Santiago falleciera un hombre a causa de un paro cardiorrespiratorio.

Acompañado de Rodrigo Palma, de 54 años, quien en mayo sobrevivió a un paro cardiorrespiratorio gracias a que el club donde se encontraba disponía de un desfibrilador, el senador Francisco Chahuán pidió otorgar suma urgencia al proyecto de ley que obliga a lugares de alta concurrencia pública a disponer de dichos aparatos, para evitar situaciones como la ocurrida con José Bascuñan Pérez, quien falleció recientemente tras sufrir un paro cardiorespiratorio en un vagón del la línea 4 del metro.

A juicio del parlamentario RN, resulta “prioritario para nuestro país contar con esta tecnología en dichos espacios, porque puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Me tocó vivir una experiencia personal con mi padre, quien padeció un ataque cardíaco hace unos años y se salvó de morir gracias a que fue atendido de inmediato con un desfibrilador”.

El senador presentó un proyecto de ley para regular esta materia, considerando que el Ministerio de Salud ha establecido que las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte de Chile.

“Cerca de siete mil personas fallecen cada año en Chile al sufrir un paro cardiorespiratorio”, puntualizó.

Dijo que pedirá a la ministra de Salud, Helia Molina, una audiencia para este lunes, a fin de solicitar que el gobierno otorgue prioridad legislativa al proyecto.

Junto al senador Chahuán, se encontraba Rodrigo Palma, de 54 años, quien dio su testimonio. “Mi vida transcurría sin sobresaltos, problemas cardíacos, ni de salud, hasta el 17 de mayo, cuando cerca de las 17:30, me encontraba mirando un campeonato de golf en el club deportivo Santa Martina y repentinamente perdí el conocimiento. Se trataba de un paro cardiorespiratorio. El club contaba con un desfibrilador. Me fue aplicado y me salvó la vida”.

Palma añadió que “desde el punto de vista médico, se trata de un caso excepcional. A pesar de permanecer 14 minutos sin pulso, no tuve secuelas y hoy tengo una vida completamente normal”. De acuerdo a los expertos el uso del desfibrilador a tiempo fue imprescindible para salvarle la vida.

En la actividad de esta mañana también se encontraba el ingeniero de la Universidad de Chile y experto en tecnología de equipos de reanimación, Gabriel Meszaros, quien señaló que en Europa y en países como Estados Unidos y Uruguay existe una normativa sanitaria que obliga a contar con estos desfibriladores en espacios públicos y privados, centros comerciales, supermercados, aeropuertos, estaciones de ferrocarriles, terminales de buses, complejos y centros deportivos, y, en general, en los espacios públicos que cuenten con una gran afluencia de personas”.

El ingeniero afirmó que la reanimación cardíaca realizada por el médico más experimentado no es suficiente. Si no se cuenta con un desfibrilador en los primeros cuatro minutos, que son vitales, la persona afectada casi no tendrá posibilidades de sobrevivir.

El profesional explicó que “a través de descargas eléctricas, estos aparatos electrónicos portátiles pueden salvar vidas como ocurrió en el caso de Rodrigo Palma. La operación del dispositivo es bastante simple y cualquier persona puede aprender a usarlo en un curso breve”.